El vodú es el vodú haitiano tal como se practica en Cuba, sobre todo en el oriente de la isla, por descendientes de inmigrantes haitianos.
Los inmigrantes haitianos trajeron el vodú a Cuba. En el siglo XVIII se asentaron alrededor de la Sierra Maestra esclavos huidos de Saint-Domingue, y durante la Revolución haitiana llegaron más. A comienzos del siglo XX la migración creció mucho: entre 1912 y 1916 pasó de 8.784 a 79.274 personas al año. El vodú se practica sobre todo en Oriente y en los pueblos de montaña de la Sierra Maestra, pero también fuera, como en Ciego de Ávila. Como la mayoría de los haitianos eran católicos, el vodú quedaba a menudo en segundo plano, y durante mucho tiempo se confundió con «brujería».
El vodú venera a los lwa, divididos en naciones, sobre todo Rada y Petwo. Los lwa rada se consideran «fríos» y deben mucho a influencias dahomeyanas y yoruba; los petwo, «calientes», con raíces en la religión kongo. Algunos lwa conocidos:
Según EcuRed, el vodú se practica en un templo llamado peristyl; los iniciados por un mismo sacerdote forman una sociedad. Los grados van del houngan (hombre) o mambo (mujer) asogwe, sacerdote mayor, pasando por el sou pwen, hasta los hounsi. Cada iniciado tiene su propio misterio de cabeza, el lwa met tet. En las ceremonias se usan varios tipos de tambores; el fin es invitar a un lwa a entrar en el espacio ritual y poseer a uno de los creyentes.
Algunos creyentes practican a la vez el vodú y la santería, y el vodú y el palo comparten prácticas kongo, como los espíritus guardados en botellas o vasijas. Las procesiones del gagá las mantenían en su origen las sociedades de vodú.